¿Climapositivo?
La palabra «neutral» en carbono-neutral siempre nos incomodó. ¿Se puede aspirar a ser más que neutral? ¿Se puede aspirar a tener un impacto positivo sobre el ambiente y, por qué no, sobre las personas? Creemos que sí, así que inventamos la palabra climapositivo. Inventar una palabra es fácil; lo difícil es tener el rigor necesario para hacerle honor. Así lo hacemos:
Primero, hay emisiones inevitables. El cultivo del café, como el de cualquier producto agroalimentario, genera gases de efecto invernadero. Además, es un producto cultivado sobre todo en América, África y Asia: siempre habrá un largo trayecto en camión y barco para que llegue hasta aquí, y ese transporte también emite.
En Colibrí elegimos pequeños y medianos productores con prácticas sostenibles —cosecha manual, abonos orgánicos, ausencia de pesticidas y cultivo bajo sombra—, eliminando desde el origen buena parte de las emisiones. Para el resto —las emisiones inevitables del cultivo, el transporte y el almacenamiento— colaboramos con una reconocida firma de ingeniería que calcula cada año nuestra huella de carbono según el origen y el volumen de café que compramos.
Esas emisiones se compensan luego al doble mediante un programa de reforestación certificado dedicado a la regeneración sostenible de bosques. Esa compensación duplicada nos otorga el codiciado estatus de «preventivos para el clima».